Las leyendas, mitos y tradiciones cuencanas, como el del Cura sin cabeza, nacen en el seno de la cultura popular; transmitidas vía oral; sus pasajes han sido corregidos, aumentados u omitidos, de acuerdo al encanto y carisma de sus narradores.

Estos personajes que se caracterizaban por ser estrafalarios no dudaban en poner en juego todas sus habilidades caso teatrales y su verbo suelto para captar más la atención de los más incautos, llegando en ocasiones a transformase ellos mismo en parte del cuento.